Los paisajes no son casuales, aunque lo parecen. Los pueblos blancos de Andalucía son un buen ejemplo de ello. El encalado de las casas se priorizó como una manera de mantener alejadas a las enfermedades (especialmente con las epidemias del siglo XIX). O, al menos, dificultar su propagación. Per...
Continúa leyendo en la fuente original:
Xataka — Leer artículo completo →
Xataka — Leer artículo completo →