En lo que lleva de (segundo) mandato Donald Trump ha mostrado una peculiar inclinación a bautizar grandes infraestructuras con su nombre, en ocasiones para cabreo de los jueces. El apellido del republicano puede leerse ya en la entrada del Instituto de la Paz de EEUU o los carteles del aeropuerto...
Continúa leyendo en la fuente original:
Xataka — Leer artículo completo →
Xataka — Leer artículo completo →