Entramos en un centro comercial, bajamos a un aparcamiento o cruzamos la puerta de una estación y el punto azul empieza a dudar. A veces tarda en reaccionar, otras nos coloca en la calle de al lado y, en los peores casos, deja de seguirnos por completo. Nos hemos acostumbrado a que el móvil sepa ...

Continúa leyendo en la fuente original:
Xataka — Leer artículo completo →