Octubre de 1977, un príncipe saudí consigue que un pedazo de hielo milenario viajara desde Alaska hasta una universidad situada en mitad de Estados Unidos. Para moverlo hicieron falta buzos, un helicóptero, un avión y un camión refrigerado. Su propósito era demostrar que la humanidad podía soluci...
Continúa leyendo en la fuente original:
Xataka — Leer artículo completo →
Xataka — Leer artículo completo →