Durante 1.000 años, las Murallas Teodosianas de Constantinopla aguantaron todo tipo de ataques. Sin embargo, en 1453 un ingeniero llamado Orbán acabó creando un monstruoso cañón que las derribó. El sultán otomano Mehmed II usó aquella maravilla bélica para conquistar Constantinopla, y para muchos...

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