Aunque no lo inventó, el granjero Joseph Farwell Glidden logró en 1874 la patente del alambre de espino y convirtió aquel tipo de alambre en toda una leyenda del lejano oeste del que nos hablan las películas. Sus ventas se dispararon: de unas 4,5 toneladas en 1874 a cerca de 36.500 en 1880. Estad...

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