Es enero, de madrugada y, en mitad un desierto a más de 3.000 metros de altura, un surtidor escupe agua hacia el cielo. Las gotas no llegan a caer. No como agua. Se congelan en el aire y, capa a capa, noche a noche, van levantando una enorme estructura de hielo de 30 ó 50 metros de altura. Parec...
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