Hoy medimos una habitación en metros, pesamos el café en gramos y calculamos la distancia en kilómetros. Y damos por hecho que las cosas funcionan como caídas de las estrellas. Durante siglos, cada reino y a veces cada gremio usaba su propia unidad de medición. El codo de Castilla no era como el ...

Continúa leyendo en la fuente original:
Xataka — Leer artículo completo →