Un caramelo duro, color ámbar, que cruje entre los dientes y sabe a postre de abuela. Azúcar tostado y yema confitada, aunque los de anís eran mis favoritos. Pues ese sabor estuvo cerca de extinguirse en julio de 2026, cuando la fábrica La Elisa, en Hellín (Albacete), entró en liquidación, con ca...

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