Hoy nadie habla de volver, quizá porque Microsoft y Azora proyectan allí sus centros de datos de 2.000 millones. O quizá sea al revés, al hilo de las últimas manifestaciones que recuerdan que Zaragoza no es un enchufe, que muchas promesas “son un engaño” (según las gentes del barrio obrero de Tor...

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