El 19 de junio de 1857 alguien salió de París con una misión clara: llenar de árboles las 987.950 hectáreas que se extienden entre la ciudad de Burdeos y el río Adour. La excusa oficial era que las Landas de Gascuña eran una ciénaga infecta. El alio, una costra de arenisca ferruginosa que impide ...

Continúa leyendo en la fuente original:
Xataka — Leer artículo completo →