Michia Rohrssen creció viendo sufrir a su madre por un coche que no podían arreglar. A veces tampoco había dinero para comer ni para pagar el alquiler. Con 31 años recién cumplidos, Rohrssen vendió Prodigy, la empresa de software que había fundado, por 110 millones de dólares. Tal y como el propi...
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