Chicago.– Eran jóvenes, pertenecían a familias adineradas, habían recibido una educación privilegiada y eran considerados brillantes. Sin embargo, Nathan Leopold Jr. y Richard Loeb, de 19 y 18 años, respectivamente, decidieron utilizar su inteligencia para llevar adelante un macabro desafío: come...
Continúa leyendo en la fuente original:
De Último Minuto — Leer artículo completo →
De Último Minuto — Leer artículo completo →