Miles de manos embadurnadas persiguen a un solo hombre disfrazado de bufón, y cuando lo alcanzan no hay golpes, hay pintura: en la cara, en el pelo, en cada centímetro de un traje bordado con soles y girasoles. No es una batalla de paintball, pero casi: Antonio Vera corrió así este 6 de septiembr...

Continúa leyendo en la fuente original:
Xataka — Leer artículo completo →