Curioseaba por las redes cuando me topé con una joven que recitaba la célebre elegía de Miguel Hernández a Ramón Sijé, el amigo arrebatado a destiempo. Sijé murió en la víspera de Navidad de 1935, con apenas veintidós años, recién estrenados por la vida y ya reclamados por la muerte.Son palabras ...
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