Cuando los Han empezaron a contar historias, lo llamaban 'río', solo 'río'. No hacía falta más, aquel era el río por antonomasia, el cuna de su forma de vida y, a la vez, el "azote de sus hijos". En adelante, cuando vieran otro curso fluvial, siempre tendrían en mente el que los mongoles bautizar...

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