Sacar el móvil y pagar con él es algo casi tan común como ir a comprar el pan. O con el smartwatch, incluso, olvidándote de cualquier tarjeta física o pasarela intermedia. Sin embargo, algunos lugares todavía se resisten. Bilbao decidió, para su fiesta grande, girar el reloj sin prisa hacia atrás...

Continúa leyendo en la fuente original:
Xataka — Leer artículo completo →