Las dos de la madrugada y Glenys Sepúlveda vuelve a mirar el reloj. Del otro lado de la calle, las bocinas de un vecino continúan a todo volumen.La música entra por las ventanas, hace vibrar las persianas y se mezcla con el ruido de las botellas y los gritos que llegan desde la calle.Sepúlveda ca...

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