Árabes y China rechazan usar DDHH como herramienta para «presionar a Estados»


Árabes y China rechazan usar DDHH como herramienta para “presionar a Estados”

EL NUEVO DIARIO, RIAD.- Los 22 países árabes de la Liga Árabe y China manifestaron hoy su rechazo a “la politización de los derechos humanos y a que estos asuntos se utilicen como herramienta para presionar a los Estados”, según un comunicado final al término de la cumbre sino-árabe celebrada en Riad en presencia del presidente chino, Xi Jinping.

El comunicado afirmó “la importancia de la cooperación internacional en materia de derechos humanos”, pero rechazó que la situación de los derechos humanos tanto en los países árabes como en China “sea utilizada como herramienta para presionar a los Estados e inmiscuirse en sus asuntos internos”.

La nota fue difundida al término de dos cumbres en Riad, en las que Xi ha participado junto a los miembros del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), por un lado, y de la Liga Árabe por otro.

La visita de Xi, la primera a Arabia Saudí desde 2016, ha hecho sonar las alarmas en Washington, que teme que la influencia de China se expanda por Oriente Medio, cuyos países son aliados tradicionales de Estados Unidos.

Sin embargo, las relaciones entre los países árabes y EE.UU. se han enfriado recientemente por las críticas de Washington a la situación de los derechos humanos en países como Arabia Saudí o Egipto, que consideran una “injerencia” que los estadounidenses condicionen sus políticas a una mejora de las libertades de sus ciudadanos.

El caso más mediático fue el del asesinato en 2018 del periodista disidente saudí Jamal Khashoggi, descuartizado en la embajada de su país en Estambul.

La CIA apunta directamente al príncipe heredero Mohamed bin Salmán como máximo responsable de la muerte Khashoggi, mientras que el presidente estadounidense, Joe Biden, prometió tratar a Arabia Saudí como “paria” tras el asesinato del periodista, algo que tensó las hasta entonces buenas relaciones entre ambos países.

Por otra parte, el comunicado final exigió “respeto al derecho de los pueblos del mundo a elegir las formas de desarrollar la democracia y los sistemas sociales y políticos que sean acordes con sus condiciones nacionales”, en otra alusión velada a Estados Unidos.

También expresó “el rechazo de la interferencia en los asuntos internos de los Estados con el pretexto de preservar la democracia”.

Asimismo, cerraron filas entorno a China, manifestando apoyo a “su soberanía e integridad territorial, reafirmando que Taiwán es parte integral del territorio chino y rechazando la ‘independencia’ de Taiwán en todas sus formas”.

En materia de derechos humanos, también expresaron “aprecio” por “los importantes esfuerzos realizados para cuidar a las minorías tanto en el lado árabe como en el chino”, aunque no se hizo referencia a los uigures, por una parte, ni tampoco a la población chií en el golfo Pérsico, que según ONG internacionales está siendo severamente reprimida.





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