Los tipos dominicanos más escandalosos del año


EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO.- Buscasonidos, tipejos escandalosos, abusadores de féminas, incidentes morbosos… todo eso y mucho más ocurrió este año, que deja un balance de golpes bajos, polémicas sucias y casi siempre vacías como la propia vida de sus protagonistas.

Aquí va un recuento de esos escándalos macabros y groseros, que ensuciaron reputaciones, llevaron a la cárcel y aún siguen alimentando la comidilla popular.

La Santa y ‘el Abusador’: el primer estreno del año./END.-

El año se estrenó con un escándalo que le daría fama a sus protagonistas y que recorrería como un espectro todo el 2022. El reperpero saltó al público el mismo 1 de enero, horas después que Alexis Villalona pateara y golpeara a Santa Arias.

A partir de ese momento el hombre ya no sería él, sino Alexis ‘el Abusador’ Villalona, un sambenito que lleva colgado como una maldición de año nuevo. Lo sucedido, además, fijaría el inolvidable caso de la Santa y ‘el Abusador’, el cual aún sigue vivo en el cotorreo colectivo (y en la justicia).

La cosa ocurrió en la alegre y fría madrugada del 31 de diciembre, luego del cañonazo. En una sombría calle de Baní, la Santa iba en una pasola y chocó levemente a la yipeta de Alexis, cuando este trataba de doblar a la izquierda.

Entonces el hombre, bravucón y airado, se desmonta con su acompañante, discute enfurecidamente y le conecta a Santa una trompada en plena cara. También le da patadas y le aplica su poderío masculino, hasta derribarla al suelo. Nada puede hacer la mujer: anda sola y ha sido noqueada por ‘el Abusador’.

Ese sencillo choque arrojaría toda una película de acción, ¡el primer gran estreno del año! Alexis agotó meses en prisión preventiva. Se llegó a un arreglo: la Santa retiró la querella y el acusado quedó en libertad, pero un tribunal revocó la solución del caso y ordenó que se conozca nuevamente en la justicia.

La Santa recibió un enorme respaldo de la ciudadanía, tan potente como el que le dio Alexis. Con la ayuda que recibió de las autoridades, puso un colmado. Los pescozones también son rentables.

El caso Mantequilla es menos violento pero igual de estridente. Nadie lo conoce por Wilkin García, pues ya se ha convertido en todo un personaje.

Está acusado por clientes que se sienten estafados y engañados, cogidos como tontos útiles, a los que el genio de Sabana Grande de Boyá habría utilizado a su antojo, timándoles de forma descarada. Lo peor de todo fue que les escatimó la confianza, una prenda que necesitan los Mantequillas de este tiempo para alzarse con el santo y la limosna.

Ahora el tipo está en el banquillo de los acusados, esperando si una jueza lo manda a la cárcel o le da libertad con cadenas. Con prisión o con dinero, tendrá que pagar.

Este showman de los negocios a nadie deja indiferente: para unos es un genio y mago del dinero, para otros es un avivato estafador. Llueven las querellas en su contra, pero él alega que necesita su libertad para poder pagar. A nadie se le ha escondido, ha ido pagando a pasito lento, y asegura que terminará de resolver.

En el tribunal sacó su labia, piropeó a la jueza y le dedicó un chorro de palabras sutiles. La magistrada, atenta sus oídos a semejante galanteo, tiene la suerte del tipo en sus manos.

En la celda del Palacio de Justicia, Mantequilla se juntó con su panita Onguito Wa, cherchando los dos como hermanitos en el delito. Parecían los dos más buscados por la Interpol.

Pero lo de Onguito Wa no tiene nombre. Más de una vez ha estado en el ojo del huracán. Ahora está fuertemente acusado de hacer un montaje para ocultar su participación en el accidente donde murió un ciudadano haitiano. Era él que iba manejando en su yipetón cuando se produjo el trágico hecho, y fue él quien buscó a un primo para que se echara la culpa de todo.

La trama del artista, sin embargo, terminó despedazada por el testimonio de la joven que lo acompañaba esa misma madrugada. Ella confesó que el conductor era él, y nadie más. El artista y su primo, cómplice en la patraña, estarán pasando una temporada de dos meses en Najayo.

Antes de ellos fue Rochy RD, el santo patrón de Onguito. A Rochy lo llevaron a la justicia porque, supuestamente, habría engatusado y violado a una menorcita de barrio. El artista se ‘la tiró’ y la pasó por las armas, por lo cual pasó una temporada en Najayo, escribiendo sus nuevas canciones, inspirado en el caso. Bueno, la cosa terminó con su libertad. Rochy le resolvió a la madre de la menor y retiraron la imputación.

Su pana era ‘la Demente’. Esta joven demencial era su celestina y su cómplice mayor: le buscaba chamaquitas para que se acostaran con él, a cambio de un pago jugoso. Una noche sabrosa dejaba mucha plata, que servía para comprar ropa y seguir ‘chapeando’. La Demente también pasó una temporada en la cárcel.

La ‘Mami Jordan’ alcanzó sus minutos de fama. Fue a prisión preventiva tras abusar psicológicamente de un humilde adolescente, y por insultar e injuriar a una mujer y su hijo de apenas 15 años. Salió de la cárcel luego de dos meses bajo encierro provisional. Ella ya conoce la cachaza de un penal.

Tokischa es la gran estrella del morbo. Nadie le quita esa corona, bien ganada y mejor disfrutada, en escenarios locales e internacionales. El escandaloso beso con Madonna, en pleno concierto, catapultó a la criolla y la convirtió en la protagonista del parloteo nacional.

Antes de ese escándalo con Madonna, la Toki había profanado a la Virgen de la Altagracia en un santuario de La Vega. Allí posó a sus anchas, de forma provocativa, moviéndose con toda sensualidad ante el cuadro sagrado de la Virgen. Fue una actuación atrevida e irreverente. Le prohibieron visitar iglesias durante un año, un castigo que le da igual. Total: después de todo, la artista viaja al extranjero y actúa con Madonna, la reina madre de la farándula y del morbo.





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